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Hablemos del deseo sexual

La disminución del deseo es más común de lo que se cree y se da por variadas causas desde fisiológicas, psicológicas y/o culturales.

El deseo, esa pequeña chispa que puede formar un incendio. Representa las ganas, las cuales son muy importantes, pues sin ellas no existirá la motivación y disposición para materializar un encuentro. El deseo sexual es un desencadenante que surge, debido a estímulos internos y/o externos que llevan a la persona a mostrarse receptiva a las experiencias eróticas o a propiciarlas.


Con el deseo ocurre algo similar que, con nuestro gusto por la comida, hay personas que naturalmente tienen mayor apetito que otras, así mismo hay periodos en donde nos sentimos con más hambre y en otros se disminuye.


Un bajo deseo es más común de lo que se cree, esta situación se da por variados motivos, entre ellos los fisiológicos, debido a enfermedades crónicas, la toma de algunos medicamentos, o hábitos de vida poco saludables, además de los cambios hormonales como el embarazo, lactancia, o menopausia. A nivel cultural nos permea la educación restrictiva en torno a la sexualidad que hemos tenido la mayoría de las mujeres.


Influyen muchísimo los factores psicológicos como el estrés laboral o financiero, por ejemplo: con el estrés, el cerebro se pone en modo supervivencia, así que se prioriza lo urgente y se deja el placer de lado. También están los trastornos como la depresión o la ansiedad, o cuando hay distanciamiento emocional y problemas con la pareja.


Cuando el sexo es divertido le enviamos señales a nuestro cerebro para que esa actividad placentera se repita, pero cuando por X, Y o Z motivos ya no es tan entretenido o efervescente también enviamos señales de que no nos gusta, y por ende no vamos a querer repetirlo y van a aparecer las excusas para dejarlo en el rincón de los recuerdos, o en el lugar de la casa en donde colocamos aquellos los objetos que ya no usamos tanto.


Es increíble que algo así suceda con el sexo, pero la realidad es que pasa con frecuencia, hasta el punto en que se esfuma la motivación, le cogemos pereza, miedo y hasta aversión. Y si vivimos en piloto automático la situación se mantendrá así o seguirá de mal en peor si no se enfrenta.


Por fortuna, existen variados tratamientos para un bajo deseo sexual y estos dependerán de la causa, si es física, psicológica, de origen cultural o si se requiere terapia de pareja.


La primera pregunta que debes hacerte es ¿Qué es lo que yo deseo? ¿Qué es lo que me gusta? ¿Qué emociones han reemplazado mis ganas?


El deseo a nivel integral simboliza la motivación que tienen los seres humanos de hacer, conseguir o disfrutar de algo. Por eso es tan importante, porque viene del autoconocimiento, de romper con las creencias limitantes, de sentirte merecedora y de reconectarte con tu placer.


Escucha este episodio de mi podcast, en donde hablo de cómo funciona el deseo sexual y de los mitos que existen acerca del tema, además daré algunas recomendaciones para incrementarlo. Disponible en iVoox y Spotify


Valeria DeBotas


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